Compartiendo vivencias respecto al uso de ATLAS.ti en los procesos de sistematización de experiencias

October 7, 2014

Autor: Luis Alfredo Loaiza Quintero 

El presente artículo contiene algunas reflexiones que han surgido a partir del uso del programa ATLAS.ti en los procesos de sistematización de experiencias.

A inicios del año 2001, siendo un sociólogo que contaba con herramientas de investigación cuantitativa y cualitativa ciertamente cimentadas, tuve mis primeros acercamientos al campo de la evaluación de proyectos y la sistematización de experiencias. Por aquellos días, ya en el área de la intervención, o lo que otros prefieren llamar mejor acompañamiento social en proyectos, existía una amplia bibliografía referida a la sistematización de experiencias, pero nuestro entorno universitario, muy suscrito a ejecutar proyectos, bebía de sus propias fuentes más cercanos. Una de ellas aún vigente en el entorno de la sistematización de experiencias llegó a mis manos bajo el título de “teoría y práctica de la sistematización de experiencias” escrita por Arizaldo Carvajal, profesor titular de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Valle en Cali. Aquel texto marcó esos primeros pasos en mi formación y aún hoy recuerdo consultarlo como mi primer referente teórico en la primera ocasión que, formalmente contratado, ejercí la labor de investigación mediante una sistematización de experiencias. Parafraseando el texto del profesor Arizaldo, la sistematización de experiencias consiste en recoger bien sea durante el proceso o posterior a éste, la estrategia de intervención describiendo los hitos que demarcan claramente las etapas de la misma. Así pues, la sistematización de experiencias es una actividad práctica que, basada en unos principios teóricos, en gran parte, se hace y se aprende en la praxis (Carvajal, 2007).

De tal manera que unas personas aprenden en su interacción con otras y enriqueciéndose teórica y conceptualmente. Así, “nos formamos en sistematización y sistematizando nos formamos” teniendo en cuenta durante el proceso: la recuperación de saber, la forma de organizar las experiencias, el procesos de teorización, la evaluación de las prácticas sociales y el mejoramiento de las propias prácticas. Entenderemos entonces, como aporte conceptual que la sistematización es:

Un proceso teórico y metodológico, que a partir del ordenamiento, reflexión crítica, evaluación, análisis e interpretación de la experiencia, pretende conceptualizar, construir conocimiento, y a través de su comunicación orientar otras experiencias para mejorar las prácticas sociales (Carvajal, 2007)

Actualmente quienes sistematizan experiencias, tratan de hacer una lectura teórica: refiriendo a una experiencia colectiva un modo de comprenderla. Dicho de esta manera, la lectura teórica de una experiencia es siempre una traducción a un modo de ver las cosas, es una interpretación. En este sentido, sistematizar es mucho más que “ordenar”: es interpretar, es atribuir un sentido. Se trata de un proceso de reflexión crítica, es decir, volver sobre lo que se hizo, pensar por qué se hizo, analizar la forma en que se hizo, reflexionar sobre los resultados, su utilidad y a quién sirvieron. La sistematización de experiencias propone una reflexión crítica sobre un proceso, y, ya que nos interesan los resultados de una experiencia, describirlos es parte importante de toda sistematización. Pero lo que más nos interesa es poder explicar por qué se obtuvieron esos resultados, y de esta manera extraer lecciones que nos permitan llegar a mejores resultados en una experiencia futura.

Finalmente, esta reflexión se basa en la idea de “organizar” u “ordenar” ya que es un proceso metodológico que consiste en poner en orden un conjunto de elementos (prácticas, conocimientos, ideas, datos, entre otros) que se encuentran dispersos y desordenados. Pero, lo más importante es que se trata de un proceso participativo, realizado fundamentalmente por los actores directos de la experiencia que está siendo sistematizada. Porque son ellos los que podrían hacer una lectura teórica, referirse a su propia experiencia colectiva y encontrar un modo de comprenderla. Dicha lectura teórica es siempre una traducción a un modo de ver las cosas, es una interpretación colectiva (Carvajal, 2007). Sistematizar es mucho más que “ordenar”, es interpretar, es atribuir colectivamente un sentido al proceso.

Así, complementando con Martinic, (1984), se trata de un proceso de reflexión que pretende ordenar u organizar lo que ha sido la marcha, los procesos, los resultados de un proyecto, buscando en tal dinámica las dimensiones que pueden explicar el curso que asumió el trabajo realizado. De ahí el reto que se presenta en cada ejercicio de sistematización que se lleve a cabo, y es el hecho de aprender y construir conocimiento desde las herramientas que la sistematización de experiencias permite en tanto las particularidades mismas que se viven en cada proceso de intervención social, y suscribirse a la idea concreta de llegar a visualizar categorías de análisis (Sandoval,1996) tan sustanciales como los logros, dificultades, analizar dialógicamente el contexto de desarrollo, al igual que, aspectos centrales como las lecciones aprendidas, las actividades, los factores que facilitaron y obstaculizaron, buenas y malas prácticas y la sostenibilidad.

El procesamiento de los ejes o categorías de análisis de la sistematización de experiencias con apoyo de ATLAS. ti.

En primer lugar, es importante comprender que la sistematización de experiencias es una investigación cualitativa crítica que comparte rasgos comunes con otras forma de investigación como la Investigación Acción, la Etnografía crítica y la Recuperación de memoria colectiva (Cendales & Torres, 2006). Al tener un carácter cualitativo, esta forma de investigación no escapara a las necesidades de procesamiento de información que provienen de los diferentes momentos de recolección e intercambio con los actores que vivieron una experiencia de un programa o proyecto de apoyo social (Berdegué, et lat., 2004). Claro está, que dependiendo de sus características y su amplitud, esta información se puede obtener ya sea durante el desarrollo de la experiencia, o bien al cerrar las actividades de la misma.

Con esta primera noción, continuamos buscando siempre conectar realidades, actores y conocimientos bajo la expectativa de seguir aprendiendo a sistematizar experiencias. Con esa misma preocupación nos encontramos con la necesidad de procesamiento de información de proyectos que realizaba el grupo de formación en Educación Popular de la Universidad del Valle. Siendo un grupo caracterizado por su experiencia en el desarrollo y enseñanza de la sistematización, este grupo contaba con la versión 4.0 del ATLAS.ti. Algunos miembros del grupo deseaban incluir este software en sus procesos, por eso encontrábamos muy sugerente aquella vital coincidencia de estar conociendo el ATLAS.ti, al lado de quienes también manejaban e implementaban procesos de sistematización de experiencias en la Universidad del Valle. Sumado al texto de Arizaldo, este segundo momento de necesidades prácticas que tenía aquel grupo, emprendí la importante labor de procesar digitalmente las sistematizaciones de experiencias con la ayuda del ATLAS.ti. Esta integración de necesidades personales sumada a las de los Educadores Populares de la Universidad del Valle fue el entronque perfecto para fusionar, por un lado las ganas de adentrarse más en la sistematización de experiencias y por otro las inquietudes de llegar a ser un buen iniciado en la labores de la sistematización de experiencias. Por aquellos días, empezábamos a usar e incorporar aquella versión 4.0 a los avatares de una inspiradora forma de hacer los procesos de sistematización de experiencias para apoyar a algunos de los tantos proyectos de apoyo y desarrollo social que se llevaban a cabo y aún se ejecutan en la ciudad de Cali.

Entonces, para incorporar el ATLAS.ti a un proceso de sistematización experiencias,  ese necesario tener en cuenta las categorías de análisis como los ejes de sistematización. Es decir, transformar los ejes de sistematización, los aspectos centrales a indagar sobre una experiencia, en códigos en el programa. En nuestra experiencia se organizaron secuencialmente en un primer libro de códigos (Raigada, 2002). El libro de códigos o lo que Varguillas (2006), llama matriz de categorías, no es más que una primera estructura categorial que contiene los ejes axiales que se diseñan al comienzo a manera de categorías base, previas o iniciales, estas inducen la creación abierta de otros códigos que emergen en la exploración del material recolectado. Gran parte de la producción de un documento final de sistematización contiene un proceso de construcción en el terreno altamente emergente e inductivo, pero igual bajo la literatura especializada sobre el tema, ya se ha empezado a establecer cierta “convención” general que deberán incluirse a manera de categorías axiales; estas categorías fijas, en la mayoría de los casos, son aquellas relacionadas con aspectos cruciales e infaltables en una indagación que se digne ser una sistematización de experiencia. Estos son temas tales como; el contexto, las lecciones aprendidas, los resultados, los logros, obstáculos y facilitadores del proceso, las buenas y malas prácticas, así como otros que se van incorporando de acuerdo a los hallazgos que surgen del contacto con las diferentes fuentes documentales y principalmente el que los actores que conformaron y vivenciaron la experiencia.

Table 1. Ejemplo de un "Libro de Códigos" conteniendo ejes iniciales a indagar en una sistematización. Elaboración propia.

La integración de los relatos y la revisión documental al procesamiento de documentos primarios en una Unidad Hermenéutica de ATLAS.ti.

Los relatos, así como los macro-relatos que se extraen de las conversaciones (generalmente aplicando entrevistas personales, grupos focales, entrevistas grupales u otra técnica cualitativa) con los actores vivenciales, al igual que la revisión documental que procede de la experiencia, serán los que conformen el sumo de los documentos primarios que alimentarán la unidad hermenéutica. La fase inicial de recolección de información es muy apasionante dado que se abordan la diversidad de actores que conserva una experiencia de proyecto. Este evento se hace más implícito cuando hablan para la sistematización los beneficiarios de la misma, estos son los que conforman gran parte de las vivencias significativas para la sistematización, ya sea de manera individual o colectiva. Al grupo de documentos primarios se agregan las conversaciones con el grupo ejecutor del proceso en campo. También, de llegar a ser posible, es oportuno o se recomienda acercar a las directivas de la entidad gestora o cooperante de la experiencia.

La codificación de los materiales recolectados partiendo de categorías eje y emergentes de la sistematización

Sin embargo, cuando termina esta etapa sobreviene aquello que es inapelable y arduo, siendo lo que más resistencia presenta en la labor de sistematización. La integración de todo el ejercicio de indagación en un solo y único procesamiento de todo el cúmulo de información, el cual dependerá de la magnitud de la experiencia según el número de participantes, el tiempo, así como el o los contextos en los cuales se halla desarrollado la experiencia.

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Figura 1 – Ejemplo de Codificación “Proyecto de Sistematización de Experiencias Situación de Desplazamiento en Cali-Colombia”

Pero, a decir verdad, nuestra experiencia utilizando ATLAS.ti en esta etapa nos resultó más interesante que traumática dado que la gran ventaja era contar con unas categorías iniciales o ejes de trabajo que inducen a emerger el resto de hallazgos. Esto ayuda a que el infaltable proceso de codificación, es decir, de integración de los textos a los temas que atañen a la sistematización se realice, en parte, con un lente inicial y en gran media con un principio más abierto partiendo, claro está, de aquellos aspectos indispensables en una sistematización, y que además son los ejes que se ubican en aquel “libro de códigos” para poder codificar y marcar los aspectos centrales en los textos recolectados. La posibilidad abierta de codificación mediante la opción de crear códigos In Vivo es sustancial cuando se duda de la generación de un código y se puede acompañar con la elaboración de memos que permiten advertir de algunas posibles categorías emergentes (Sandoval, 1996).

Las capacidad de crear códigos abiertamente combinada con los ejes fijos de una sistematización, es una combinación que a nuestra manera de ver y experiencia, plantea facilidades si tenemos en cuenta la versatilidad del ATLAS.ti en el proceso de codificación unido a la producción de memos tanto para anticipar aspectos para el análisis, así como para documentar y luego contar a otros cómo se hizo la sistematización de experiencias. Esto es mayor cuando en esta misma fase de codificación se puede iniciar el análisis haciendo uso de la herramienta de creación abierta de memos, ya sea para señalar algo sobre el proyecto en general o para un segmento de texto que guarda alguna significancia especial atado a un código.

La verdad es que la fase de procesamiento de datos con ayuda de ATLAS.ti se hace mucho más soportable, ya sea cuando se es inexperto o para cuando se trate del más versado en la hechura de una sistematización de experiencia.

La construcción de hallazgos y la documentación de cómo se hace el proceso de sistematización de experiencias apoyado en ATLAS.ti.

Terminado el proceso anterior, continúan los procesos de sistematización con la generación de hallazgos y resultados que se hacen sobre la descripción de cada eje central elaborado en la codificación de la sistematización gracias a las posibilidades de la opción de análisis del programa. Esta opción de análisis contiene la búsqueda de palabras, que ayuda a identificar patrones de palabras clave para la sistematización. Por otro lado, la herramienta de consulta, es bastante útil, ya que extrae, por cada eje de la sistematización, documentos en Word listos para ser analizados por el equipo de trabajo identificando los patrones de tendencias por cada eje hasta llegar a proponer los hallazgos más significativos para toda la experiencia.

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Figura 2 – Ejemplo de uso de herramienta de consulta extrayendo resultados de un código. “Proyecto de Sistematización de Experiencias Situación de Desplazamiento en Cali-Colombia”

Paralelamente a los hallazgos o fase final de resultados, los memos, desde su concepción y generación abierta, contienen una ponderación altísima pues se pueden usar, además de señalar en ellos (en el proceso de codificación) posibles pre-análisis, como una herramienta para ir documentando cómo se realizó el proceso y los pasos lógicos de la sistematización. Sin duda alguna, esta característica permite que cada sistematización sea un proceso muy especial como forma de trabajo cualitativo. Ya que cada sistematización es única, es apropiado describir su proceso para luego socializar a otros investigadores, y, en este sentido, abrir memos e integrarlos a la Unidad Hermenéutica potencia los análisis de los textos, e incluso, mucho más si esos se han atado a segmentos de textos que fueron contenidos o codificados en alguna de las categorías contenidas.

El punto máximo para nuestra experiencia inicial fue trabajar por primera vez, luego de todo el procesamiento descriptivo de cada una de las categorías el manejo de las redes o mapas conceptuales. Partiendo del hecho de que cada sistematización debería proponer nuevo conocimiento empírico y teórico, tratamos de diseñar un mapa conceptual que recogiera y representara los principales hallazgos de la sistematización. La verdad es que, por ser aquella una de las primeras veces que lo abordábamos, sólo alcanzamos a explorar y explotar, para aquellos ejercicios de análisis, el software de una manera preliminar y sin llegar a un nivel avanzado, en el cual de seguro este componente del programa tiene un gran potencial de apoyo para las sistematizaciones. La representación gráfica y contundente de las redes logra expresar, para alguien que quiera adentrase más en la sistematización de experiencias, una ventana para representar o quizás complementar los hallazgos de manera más directa y contundente. Se pueden asociar nuevos modelos y agregar teoría existente, integrándola a los hallazgos, haciendo que el conocimiento sobre cada vivencia crezca y se refuerce y así otros pueden acceder a los resultados, observándolo de forma clara en materiales diagramados donde se conectan todos o una parte de los nodos que contienen los ejes de la sistematización apoyados tanto con los sustentos empíricos, así como con los memos previamente planteados o creando nuevos.

Figura 3. Ejemplo de una red de análisis conceptual sobre la relación inicial entre algunas categorías emergentes. “Proyecto de Sistematización de Experiencias Situación de Desplazamiento en Cali-Colombia”.

Figura 3. Ejemplo de una red de análisis conceptual sobre la relación inicial entre algunas categorías emergentes. “Proyecto de Sistematización de Experiencias Situación de Desplazamiento en Cali-Colombia”.

Hoy, la visualización multimedial que aportan el uso de las redes en tanto la posibilidad de procesar diversos materiales de fuentes como audio, video, fotografía y desde luego textos en formato PDF y de Word, hacen que la sistematización de experiencias cobre más vigencia a nivel interno y externo de quienes nos hemos propuesto esta tarea. Mucho de esto tiene que con la existencia de un instrumento como el ATLAS.ti que permite almacenar, actualizar y compartir las experiencias mediante el uso de todas las opciones que ofrece Al final, queremos concluir manifestando que el uso de este software anima, a quienes ya ingresamos o quienes apenas incursionan en el campo la sistematización de experiencias, a seguir buscando formas de utilización y desde luego nuevas lecturas de conocimiento teórico y empírico sobre el abordaje actual de la sistematización de experiencias. A tal punto que Y, en este sentido, la metodología de la sistematización de experiencias, al día de hoy, podría estar transcendiendo las fronteras del campo de los proyectos sociales, ambiente en el cual nació años atrás. La metodología por, su versatilidad, con mayor razón usando herramientas especializadas como el ATLAS.ti, hoy busca nuevos espacios, y se ha trasladado a otros ambientes que le parecían ajenos, como la empresa, la industria, los servicios y hasta los estudios de mercado. Nada de esto le estaría tan lejano si retomamos que en toda sistematización de experiencias lo que deseamos es develar el significado que tiene tras de sí todo lo que hacemos en los procesos diarios y la búsqueda del desarrollo individual y colectivo de nuestras propias experiencias en un contexto específico. De todo esto tiene mucho que decir la sistematización de experiencias.

Referencias

Berdegué, Julio, Ocampo, Ada, & Escobar, Germán. (2004). Sistematización de experiencias locales de desarrollo agrícola y rural. Recuperado 24 de julio de 2014, a partir de http://200.110.137.61/wp/wp-content/uploads/2010/02/guiametodologicadesistematizacionfidamericapreval.pdf

Carvajal, A. (2007). Teoría y práctica de la sistematización de experiencias. Universidad del Valle, Escuela de Trabajo Social y Desarrollo Humano. Recuperado a partir de http://books.google.com.co/books?id=AWefwe0D_PUC

Cendales, Lola, & Torres, Alfonso. (2006). La sistematización como experiencia investigativa y formativa. Recuperado 25 de julio de 2014, a partir de http://www.cepalforja.org/sistem/documentos/lola_cendales-alfonso_torres-la_sistematizacion_como_experiencia_investigativa_y_formativa.pdf

Martinic, Sergio. (1984). Algunas categorías de análisis para la sistematización. Recuperado 24 de julio de 2014, a partir de http://cronopio.flacso.cl/fondo/pub/publicos/1984/libro/001313.pdf

Raigada, J. L. P. (2002). Epistemología, metodología y técnicas del análisis de contenido. Sociolinguistic Studies, 3(1), 1–42. Recuperado a partir de https://www.ucm.es/data/cont/docs/268-2013-07-29-Pinuel_Raigada_AnalisisContenido_2002_EstudiosSociolinguisticaUVigo.pdf

Sandoval, C. A. (1996). Investigación cualitativa. Santafé de Bogotá: Icfes.

Varguillas, C. (2006). El uso de atlas. Ti y la creatividad del investigador en el análisis cualitativo de contenido upel. Instituto pedagógico rural el mácaro. Laurus Revista de Educación, 12, 73–87. Recuperado a partir de http://www.uam.es/personal_pdi/stmaria/jmurillo/Met_Inves_Avan/Materiales/Varguillas.pdf

Sobre el Autor

UntitledLuis Alfredo Loaiza es sociólogo de la Universidad del Valle, Colombia y técnico profesional en sistematización del Centro Colombiano de Estudios Profesionales. Especialización en administración de sistemas de información del Centro Colombiano de Estudios Profesionales. Candidato a Grado de la Maestría en “Desarrollo Humano” – FLACSO Buenos Aires – Argentina. Trainer Certificado en Software Cualitativo ATLAS.ti. Casa Fabricante – Madrid 2014.  Es asesor en gestión de proyectos sociales y su especialidad es incorporar herramientas informáticas cuantitativas, cualitativas y los Sistemas de Información Geográfica (SIG-GIS) a la investigación, especialmente en la evaluación proyectos y sistematización de experiencias. Experto en el diseño e implementación de metodologías en procesos de investigación social y trabajo de campo y asesor en la coordinación técnica y ejecución de proyectos sociales dirigidos a poblaciones vulnerables.  Responsable del diseño e implementación de sistemas de monitoreo y evaluación para proyectos sociales, contando con amplia experiencia en la capacitación e implementación de sistemas de planificación local desde el la metodología del Marco Lógico ML.

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